• Dra. Pao VR

Cuando perdí a mi bebé

Pocas personas podrán comprender este profundo dolor. El sentimiento de haber perdido el resto de tu vida, una parte de nuestra alma y nuestro corazón. Una sensación de repentino arrebato de la esperanza y la Felicidad, y la sensación de vacío en nuestros cuerpos; ahora tenemos un hueco donde debía estar el hogar de nuestro bebé, sin nuestro bebé. Respirar duele como si tuviéramos una piedra encima del pecho y cada latido quema. Lloramos hasta que no tenemos lágrimas, y el vacío se siente más pesado e intense. Nada parece confortar este sufrimiento, y nada jamás lo va a hacer.

Nuestra pareja está perdida dentro de si misma sin saber realmente donde estar; también sufren con nosotros, sufren a solas extrañando a ese pequeño angelito que ya no está, mientras intentan aferrarse a la esperanza, sostenernos con fuerza y evitar que caigamos en la obscuridad. Está roto en mil pedazos entre el dolor y la Fortaleza solo por cuidarnos y mantenernos completas.

Ambos perdimos a nuestro bebé, nuestra familia se volvió más pequeña, nuestros sueños nos fueron arrebatados y nuestro futuro repentinamente se nos fue robado. El mundo que conocimos tembló vigorosamente y nos golpeó cambiando nuestras vidas para siempre.


Es un choque. Todo lo que sucede a nuestro alrededor es arrollador, sofocante, doloroso y devastador. Nada parece ser importante, perdemos el apetito, el interés y la voluntad; incluso la felicidad se drena lejos de nosotros.

Mientras tanto, nuestra familia y amigos intentan estar con nosotros y ayudar a como de lugar; algunos solo nos acompañarán, otros dirán cosas inapropiadas e incluso algunos tendrán las palabras correctas para disminuir el dolor. Todo lo que ellos intentan es cargar nuestro dolor por nosotros mientras viven su propio duelo de perder a este fantástico bebé.

Fuimos madres, y repentinamente ya no lo éramos.

Pero, tras un par de días, después de sentir culpa por reír repentinamente (pues nos aterra pensar que eso signifique que nos olvidamos de nuestro bebé), alguien muy especial me ayudó a aminorar mi dolor …

Mi pareja, el padre de nuestro bebé, citó a un reconocido psiquiatra llamado Brian L. Weiss, quien habla sobre las almas y la reencarnación. De acuerdo a Weiss, las almas vienen a la Tierra a aprender. Al llegar la muerte, sin importar la edad, las almas regresan a la Tierra para seguir aprendiendo cuantas veces sea necesario. Llega un momento donde cada alma se Vuelve tan sabia que su misión al Volver a la Tierra ahora es venir a enseñar antes de su ultimo Descanso. Se dice entonces que las almas sabias mueren jóvenes cuando su lección ha sido enseñada. Se convierten en maestros de la humanidad.



Esto implica que nosotros, mi pareja y yo, fuimos elegidos por nuestro sabio bebé, un alma maestra, para aprender una valiosa lección. Nuestro bebé vino y se fue velozmente para convertirnos en mejores padres y personas. Nuestro sabio bebé nos eligió a NOSOTROS para ser el vehículo de su magnánimo descanso final. Mi cuerpo fue el santuario para que mi bebé pudiera cumplir su destino.

Nuestro bebé es nuestro más grande maestro. Nuestra más grande pérdida. Y nuestra más grande alegría.

Así que ahora honramos a esa pequeña alma, y nos sentimos honrados de haber sido elegidos por su sabiduría.

Muy pocas personas podrán comprender el profundo dolor y la eterna gratitud que ahora nos hace más fuertes y unidos, y que nos enseñó el verdadero significado del AMOR.

177 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo